FRIDA

Testimonio breve de mi viaje a Managua

Nicaragua, 14 al 23 de febrero del 2000

Nicaragua, Nicaragüita, me traje puesto el torrente de tus venas, el torbellino de ustedes, calladitos y sencillos se muestran como vuestros volcanes que apenas dan indicio con humo de todo lo que bulle; me traigo puesta las miradas, esos ojazos llenos de historia, que es decir de vida ; esos cabellos renegridos, acerados brotando de la tierra. Y el sudor caliente de tus frutas, y tus pájaros que andan tranquilos, todavía seguros, desde la exhuberancia vegetal.

Nicaragüita, tus héroes que viven en cada hombre y mujer, con tus jóvenes curiosos de escuchar historias que quieren, que siguen preguntando más mientras van escrutando las paredes y las piedras.

Tus aulas, nicaragüita! Cada rincón de tu tierra una escuela de historia que se hizo en los días y las noches, en el suelo y bajo tierra; ese brillo que se enciende en cada par de ojos, que no alardean de dolor y pesadumbre, pero llevan adentro la sensatez de los hechos grandes.

Esas siluetas de Sandino, -el general de hombres libres, te aclaran-, plantadas allí en lo alto de Masaya y mirando la laguna de Tiscapa, marcando territorio, y muchos más tierra adentro, en León, en Matagalpa, te agregan. Quisieron sacarlas "estos", pero no pudieron. Incólumes, incorruptibles. Son de hierro y las hicimos nosotros, te dicen con orgullo. Veneradas con raciocinio, con paciencia y convicción se recortan en el horizonte mires de donde mires. ¡Sandino Vive, Viva Sandino!! Se escucha en el aire, en el viento, en el grito joven de los estudiantes y los campesinos.

Las flores, Nicaragua! Tus flores que hacen luces y destellos en la noche, que no se le achican al sol crujiente del día corto, de lo que llaman verano, aunque la astronomía diga invierno.

Tu larga historia transitada en tiempo largo, son fotos vivas para los que vamos de afuera, pero ustedes tienen adentro la cámara oscura donde van revelando poco a poco las placas que retienen en la memoria aunque la quieran tapar los "otros". Quieren taparte, historia. Quieren negarte, nicaragüita- pueblo. Quieren ocultarte, cortarte, romperte, venderte, meterte en otra guerra ahora con Honduras.

Esa lucha sorda y enconada por cambiarte los nombres que pusiste a las cosas y a los lugares el día del triunfo de la Revolución; el nombre de tus muertos que viven en el recuerdo y en las ganas de hacer una Nicaragua para todos. Ese afán por arrancarte los hitos de tu historia transitada contra los buitres feroces de adentro y de afuera, los Somozas y los "contras", los ingleses y los yanquis; y recorrida con tantos monolitos con los nombres y las frases de tus héroes con el rojo y negro de tu bandera sandinista. Sorprende y encandila esa vigencia del corazón de ustedes-pueblo, del sentimiento de la verdad y las ganas de la justicia. Esas historias de vida que se abren en una charla al paso con un cafecito de esos sabrosos, o con los mangos, las papayas o las piñas, o con un libro polvoriento lleno de imágenes de tanta historia recorrida. Las anécdotas vivas -frescas-; cada cual estuvo, fue, hizo, vió, escuchó, anduvo, sabe, señala con firmeza el lugar y el nombre. Pero esas historias no están en pasado, ese pasado está hoy aquí, en cada paso, cuando uno advierte la pregunta que arranca desde las entrañas de cada casa y de la Universidad: ¿cómo hacer para ganar?, ¿para no perder otra vez? , ¿para recuperar lo que habíamos conquistado? ¿para cambiar esta historia cruel que nos lleva a ver aumentar la pobreza, el analfabetismo, la mortandad infantil y materna?. Y la gran novedad es que tratan de encontrar respuestas en la ciencia.

Me traje puesta a Nicaragua en mis venas. Creo que recuperé el brillo de mis ojos, la tosudez del combate diario, porque encontré un pueblo con una historia en común que sigue buscando el triunfo. Me traje conmigo la sorpresa porque Nicaragua- pueblo está viva, ¿quién dijo que se había terminado todo? Sí, la derrota electoral fue triste en el 90. Miles y miles se congregaron en la Plaza de la Revolución a llorar, no podían creerlo, pero habían votado por el fin de una guerra que no habían buscado ni querido. Este viaje a Nicaragua, puso vida en un pedazo del mapa del cual, desde aquí, no se conocen ni los límites, ni su geografía, ni los zarpazos reiterados y peor aún que se da por volcán apagado.

Sus lagos insondables, el saqueo de sus bosques, la miseria de sus gentes, la grosera ocupación de los espacios y la memoria. Sin embargo cada quien cuenta la historia con los nombres que fueron cambiando: el nombre que les pusieron los Somoza; el bautismo de la Revolución a las cosas y los lugares y los nuevos nombres del actual gobierno, que se esfuerza en tapar los murales de entonces; y ese día en que hasta quisieron apagar la llama votiva del monumento a Carlos Fonseca y con las armas en la mano defendieron la historia. Y cuando cuentan la guerra feroz que lanzaron los imperialistas, las matanzas inconcebibles de 50.000 nicaragüenses! Sangre nica que se agotó en el dolor, y el día que contaron los votos, ese 90 en que debieron entregar el gobierno, ellos dicen, ... una plaza de silencio, miles y miles llorando de dolor de guerra, de dolor de la "nueva democracia" que no dejó de mostrar desde entonces la barbarie "neoliberal" que cobijaba.

Ya estoy a miles de kilómetros. Otras tierras y otro tiempo, otro color, otra gente, otra historia tan diferente que es como si eso que llaman globalización hubiera terminado por desaparecer. Ya llegando a Argentina. Sin embargo está el embate común de los poderosos imperialistas y los mil corcovos de los pueblos por sacarse de encima tal peso. Este viaje descubre otra vez las venas de América Latina. En Nicaragua los terremotos, los huracanes, las guerras, las rapiñas, todos son cortes brutales de la historia. Pero hubo un corte que nadie olvida y que el pueblo quiere restaurar: la Revolución se asomó a la gloria y no pudo seguir en línea recta.

¿Acaso el proceso histórico es rectilíneo? En Managua no hay calles, no hay números en las casas, tan dispersa y desparramada que cuesta decirle "ciudad". ¡Pero hay memoria en Nicaragua!! Y el pueblo está buscando hacerse un futuro!

En el avión de regreso hacia Argentina, 23 de febrero de 2000