FRIDA

Frida

Irma es muchas veces muchas mujeres. La Profesora Antognazzi. La Directora de Hacer la Historia. La militante. La compañera. La candidata. Es mamá. Y es abuela.

Y también, es la pintora. La doña de barrio. La fuega que no se cansa; que camina y anda de acá para allá, agitando preguntas a quien tenga dos minutos para escucharla. Muchas veces, para el que no tenga dos minutos, también.

La Irma que aprendí a conocer durante tantos años es la Frida. A Frida me gusta pensarla toda motivación y energía, toda mujer que reniega de los años como límite y, en cambio, los piensa como una nueva vuelta de espiral ascendente.

Frida es la única persona que conozco que reúne en su cuerpo, en sus mañas, en su hacer, el discurso político de una vida militante.

El apodo, la referencia, se asomó en uno de los tantos emails que intercambiamos diariamente. Entre planteos organizativos de las Jornadas de Hacer la Historia; entre párrafos con ensayos para comprender el presente político; entre retos y pases de factura, se mezcló, una vez, la foto de una pintura que estaba haciendo para un taller. Y en ese devenir pintora --otra arista de la Irma artista, de la Irma pianista--, la Frida apareció como una síntesis acabada de esta mujer, esta amiga, que enseña, sí, desde su ser docente e investigadora. Pero sobre todo, desde su persona, su propia historia, terreno abonado, fértil, de anécdotas con pedacitos del mundo que fue, es, y laburamos para que sea.

No se confundan: la Frida es todas las Irmas, sin particiones. Pero esta síntesis que elijo es, creo, la más acertada para los tiempos que corren.

Marcos Cappellacci

Expresiones artísticas de Irma Antognazzi

Pinturas: Dialéctica de las Revoluciones

Descubriendo la Dialéctica

Prof. Elaine Tavares de la Universidad de Santa Catarina, Florianopolis, Brasil

Testimonio breve de mi viaje a Managua

Nicaragua, 14 al 23 de febrero del 2000

Nicaragua, Nicaragüita, me traje puesto el torrente de tus venas, el torbellino de ustedes, calladitos y sencillos se muestran como vuestros volcanes que apenas dan indicio con humo de todo lo que bulle; me traigo puesta las miradas, esos ojazos llenos de historia, que es decir de vida ; esos cabellos renegridos, acerados brotando de la tierra. Y el sudor caliente de tus frutas, y tus pájaros que andan tranquilos, todavía seguros, desde la exhuberancia vegetal.

Nicaragüita, tus héroes que viven en cada hombre y mujer, con tus jóvenes curiosos de escuchar historias que quieren, que siguen preguntando más mientras van escrutando las paredes y las piedras.

La experiencia de una historia

Rusia, Junio 2001

Pisar el suelo de Rusia fue tocar una de las historias más fascinantes de la humanidad todavía encerrada y oculta; aunque se conoce mucho, no es ni una pequeña parte de lo que es necesario conocer, de un proceso que fue objeto más de prejuicios y frases hechas, políticas de receta e historia de guerras y de enredos, que de conocimiento científico; donde de pronto parece que todo hubiera sucumbido o que nada hubiera pasado.

Llegar al aeropuerto de Moscú fue un golpe con lo extraño. Dificultosos trámites en las ventanillas para todos los viajeros, donde no se entiende bien si se trata de controles severos o de inoperancia administrativa.