DEBATES

Conversando sobre el clima preelectoral en Ecuador 2017

Irma Antognazzi, Ciudad de Buenos Aires, enero 2017

Imagino el clima político en ese bello país y ante la posibilidad de que ganen la batalla cultural los dueños del capital y apoyados por esos que se titulan de izquierda, que apoyan a los que se preparan para destruir lo logrado sólo con el objeto de oponerse al proyecto actual de transición hacia una sociedad mejor como es la Revolución Ciudadana.

El país no es una empresa. Los dueños del capital saben hacer negocios. Muestran su éxito por el capital que han acumulado y el poder que detentan, pero no dicen que es a costa de las reglas del capitalismo de extracción de riqueza a los trabajadores burlando los derechos de los pueblos todos. Los pueblos necesitan darse cuenta de esto. El engaño, la mentira y aquello de que "sabrán gobernar porque demuestran en los hechos que han sabido hacer las cosas bien en su empresa" es una muletilla con la que engañan, y esto lo repite gente común del pueblo para aferrarse a algo que en el fondo no entiende u uqe quiere creer.

El triunfo de la "no verdad", el triunfo de la "falsa verdad", el hacer creer que no hay ciencia de lo social sino estados de ánimo y luces (o globitos) de colores, está llevando a la humanidad por caminos de desastre. Volver al concepto filosófico del materialismo dialéctico es necesario, porque la práctica es el criterio de verdad, porque la dialéctica entre la base material y las ideas hace que en última instancia la base material sea determinante. Pero bueno, esto está rebatido por los mass media, instrumentos del gran capital para adormecer y sacar de la historia a gran parte de las mayorías sometidas y victimas. Pero a pesar de esos discursos mentirosos, en última instancia la realidad objetiva es la que determina. Lo saben los verdugos y por eso tapan este principio central de la ciencia y lo tapan con grotescos bailecitos y frases de perogrullo que hieren la sensibilidad y la razón de todos los que pueden llegar a pensar y a buscar formas de resistir a la barbarie que provoca el gran poder financiero y sus secuaces vergonzantes escondidos detrás de la careta que llaman "cambio".