DEBATES

La Post Verdad otra forma de mentir

Publicado el 26 de diciembre de 2016 en la categoría: Columna. Colombia. http://radiomacondo.fm/2016/12/26/la-post-verdad-otra-forma-mentir/

Los anglo-parlantes que escriben en castellano (en Colombia muchos) siguiendo la orientación postmodernista de los redactores metropolitanos del diccionario inglés Oxford, que supieron acuñar el oscuro hibrido de “post-truth”, para luego declararlo el vocablo del año y así meterlo como cuña en los idiomas latinos que si sabemos usar los prefijos latinos: Han trazado ya la frontera imaginaria que va a colocar al pueblo colombiano más allá de una Verdad aún desconocida, sobre los 70 años de conflicto Interno o guerra contrainsurgente y anticomunista desarrollada por el Estado contra su propios habitantes, declarados o catalogados por la doctrina Imperialista de la Seguridad Nacional como enemigos internos.

No se conoce la Verdad o mejor las múltiples Verdades de lo acontecido y ocurrido en esta terrorífica pesadilla genocida, y ya estamos más allá. Igual a lo sucedido con el llamado “Post conflicto” (que según auguran en el Portal Razón Publica será violento*) y sobre todo sin haberse terminado aún dicho conflicto, cuando los inversores del capital financiero trasnacional ya estaban adelante. No olvidemos que según lo demostró Marx, la lógica del capital es “destruir el Tiempo a costa del Espacio:

¿Cuánto demora un giro en dólares de Hong Kong a Medellín o a Envigado, o viceversa?

La pretendida Post Verdad busca dejar atrás no solo la Verdad, la simple verdad sinónimo de luz sobre los hechos reales que se suponen conocidos íntegramente y asimilados colectivamente, sino que deja más atrás todavía la oscuridad de la mentira. Ese manto denso e impenetrable con el que se quieren seguir cubriendo los contrainsurgentes anticomunistas, “malos y crueles”, quienes hoy en día luchan desesperadamente porque sus acciones malas permanezcan en la oscuridad y más, si son representantes de un Estado autoproclamado legal y legítimo, impregnado desde hace siglos por la ética católica o cristiana.

Paralelo con la construcción mediática de un escenario de Post Verdad, se ha ido reforzando en el imaginario social colombiano y “latino” la idea de que el Estado colombiano ha ganado el desastre de la guerra. Que no hubo una Solución Política para terminarla, un compromiso bilateral representado en el Acuerdo definitivo de Paz, sino el unilateralismo de la culpa, o la viga en el ojo ajeno: La Farc-EP (quieran o no aceptarlo, escriben en el portal Razón Pública*) tuvieron que “negociar la paz” por el debilitamiento que les ocasionó el régimen de la Seguridad Democrática.

No miran o siquiera pasan el único ojo que tienen por las cifras que dan los médicos del Hospital Militar sobre militares muertos o heridos, o cruelmente desmembrados; ni sobre los informes de las varias agencias internacionales sobre la derrota de la “War Drugs” y su Plan Colombia, y menos sobre la desmoralización (ojo desmoralización verdadera) del ejército colombiano, cuando las agencias internacionales empezaron a mostrarle al mundo, los 3.000 tres mil minusválidos y desempleados fusilados a mansalva y disfrazados de guerrilleros, en lo que ha sido llamada “la mayor atrocidad que haya cometido ejercito alguno en el hemisferio occidental” y que sus ordenadores denominaron con la oscura y cínica figura de FALSOS POSITIVOS.

Los únicos victimarios (quieran aceptarlo o no, escriben en el portal Razón Pública*) son las Farc-EP cuando las cifras verdaderas dadas incluso por oficinas del Estado Colombiano muestran que más del 80 % de las víctimas fueron producidas por agentes directos del Estado o sus creaturas los Narco Para Militares y que, además, existe un alto porcentaje de “otros indeterminados” sobre los cuales no se ha arrojado luz verdadera de quienes fueron, o han sido.

Según se ha filtrado por algunos medios, fueron los insurgentes de las Farc -EP quienes contra el querer de los plenipotenciarios del Gobierno en la Habana, presionaron hasta obtener en el Acuerdo Definitivo de Paz que está en su fase de implementación, el que se constituyera una COMISIÓN DE LA VERDAD (y sobre la que poco se dice o escribe, ni se le reconoce ningún futuro) para garantizar a los colombianos el sacrosanto derecho que han logrado arrancar al Estado colombiano de tener verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición del genocidio y la barbaridad ocurridas.

También ocasionalmente, algunos medios colombianos han filtrado, cómo los insurgentes se han colocado varios pasos delante de los representantes del Estado en pedir perdón, en ofrecer reparación y garantizar corrección de tales errores (que en ningún momento fueron disculpados con la usual justificación oficial de “daños colaterales de la guerra”). Perdones que las comunidades afectadas han sabido otorgar en emocionados momentos de verdadera comunicación social.

La única Verdad en la que en este momento se encuentra la sociedad colombiana es, la que está imponiendo (tanto a quienes se oponen como a quienes la impulsan) la implementación del Acuerdo Definitivo de Paz firmado (varias veces) entre el Estado colombiano y las Farc-EP, y que ha desmitificado el velo púdico o si se quiere ideológico que cubría las tres ramas del Poder Público de una democracia liberal pretendida como la de Colombia, y, las separaba de la omnipresente dimensión de la Politica: Finalmente se ha venido a ver y observar que las Leyes son políticas, las decisiones del jefe del Estado son políticas, y los fallos de las altas cortes jurídicas, quiéranlo o no los del pro y los del contra, también son políticos.

Ay, de la revista Semana y sus intoxicadores de opinión (la mayoría de parla anglosajona y escritura en colombiano) rasgándose las vestiduras por los fallos del Consejo de Estado y de la Corte Constitucional y, porque la Verdad del momento está obligando a abandonar la abstrusa verborragia jurídica típica del santanderismo bi-centenario, y a remplazarlo por claros conceptos entendibles por todos.

Bueno, también la religión (católica o cristiana) está en idéntica postura tratando finalmente y después de largas luchas de separar, así sea de palabra, el trono del altar.

Cuánta razón tenía el gran lírico alemán Goethe, cuando pocos segundos antes de expirar para siempre pidió “luz, más luz”.

*http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/9937-en-2016-se-firm%C3%B3-el-acuerdo-de-paz-se-cumplir%C3%A1-en-2017.html

Por Alberto Pinzón Sánchez www.radiomacondo.fm